Hace casi 3 años que vivo en un mundo diferente, en este nuevo mundo y como en cualquier otro tuve nuevas experiencias, de las cuales unas cuantas han sido olvidadas gracias a esa capacidad de olvidar lo malo y seguir adelante.
En este nuevo mundo en el que me acaba de acomodar había un bello y gran jardín en el que habían posiblemente muchas historias o recuerdos tirados por todos lados, la verdad la primera impresión no fue la mejor (suele pasar) porque estaba maltratado y lleno de hojas con el pasto inquietantemente elevado así que como seria i nuevo mundo... decidí darle una nueva vida.
Un día me levante a cortar el pasto, otro día a recoger las hojas, sembrar nuevas plantas, arrancar las malas hierbas y por último, coloque un banco de madera en el medio de todo el inmenso jardín, debo admitir que transmitía una perfecta apariencia inofensiva, de esas que causa un bebé a la gente, eso que algunos perdemos con el paso de las experiencias algo que pocos lograran entender.
En fin, el jardín estaba en su apogeo, así que empecé a leer mis libros en el banco de madera, un día mientras leía descubrí quizá una de las cosas mas hermosas en el Universo, sentía como si mi alma se hubiera fusionado con la naturaleza que me rodeaba, me sentía fresco y podía escuchar como conversaban los gorriones entre si, en ese instante se volvió uno de mis lugares favoritos.
Paso el tiempo y tras un par de malas noticias (y una que otra infidelidad) el jardín obtuvo un par de mis lagrimas para degustar el sabor de mi tristeza...
Han pasado infinidad de cosas en ese bendito banco de madera en ese jardín que hasta lo he parado soñado un par de veces.
Hace un par de días que venia de regreso de el colegio, pase junto al jardín y lo vi ahí lleno de hojas de nuevo... y el casi podrido banco de madera, fue inevitable soltar unas lagrimas y atarme un nudo en la garganta..
Así que fui y me senté a pensar acerca de mi vida en los últimos años. Y termine escribiendo esto.
Precioso y hermoso... besos
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