Aquí en mi habitación son las siete y media... Una simple hora, minutos, segundos.. el tiempo pasa lento entre cuatro paredes, y mi mente solo se logra preguntar que es lo que esta pasando, la casa se derrumba y el mundo se acaba y yo solo me quedo sentado en la cama. Observando.
Tiempo, dame tiempo... siento presión por este espejo, que solo me recuerda que me hago viejo mientras no hago nada, solo soy un ser insignificante en el cosmos robando a los pobres y a los ricos su oxígeno, observando desde mi cama y no observo la vida pasar, tampoco a la gente. Te veo a ti, veo tu cara que se adapta a cada escenario de la vida, veo tus ojos que son mi fuente de la juventud, quizá ya estoy viejo pero mientras vea tus ojos y me pierda en ellos me ahogare en tus penas, en tus glorias, tus anhelos me ahogare en ti con tal de poderme sentir joven otra vez y tratar de vivir al máximo.
Quiero enredarme entre tu pelo y aspirar el dulce aroma de las rosas, aquel aroma que me sirve para volver a la vida, es mi somnífero preferido, es tu aroma es tu esencia. Cuando salgo a la realidad me sorprende que la realidad sea mas ilógica que los sueños y entonces me pierdo pero tu estas allí y me abrazas, me llenas con tu cariño agridulce que me gusta, no hay mas descripción ni una teoría o hipótesis, solo... me gusta tu cariño tal cual es... frío y dulce.
También me gusta deslizarme por las curvas de tu cuerpo, mientras tu enciendes un cigarrillo y aspiras los problemas y maquillas el aire con tu humo de tristeza, yo te sigo observando y disfruto una taza de café amarga para sentir tu dulzura luego de que me beses.
En fin, la vida avanza afuera de mi realidad, porque mi realidad eres tú, somos tu y yo son nuestros abrazos infinitos y por mas viejo que me haga siempre querré ser tu Peter Pan, somos seres tan iguales y al mismo tiempo tan distantes...
Pero yo solo te observo.
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