domingo, 26 de enero de 2014

El Cajon...

Hace un par de recuerdos que abrí de nuevo aquel viejo cajón, seguro lo recuerdas bien.

De niño todos decían que con el tiempo uno olvida cosas y hasta los buenos recuerdos... así que le pedí a mi papá un cajón sin darle mas detalle, días después me entregaron mi cajón así que empecé a guardar los recuerdos, las promesas y a los buenos amigos.

Cuando lo abrí mi alma abrió la llave de la nostalgia y mis ojos se llenaron de lagrimas al ver todo lo que había ahí... ¿Qué había? primero estaban mis sueños en una bolsa, unos sueños estaban rotos y otros habían desaparecido (supongo que fue porque se cumplieron) y habían unos cuantos mas que todavía debía cumplir. Luego estaban las promesas, estaba aquella de mi mamá: "Siempre estaré ahí cuando te lastimen" y la de mi padre: "Seré eterno hijo, no te asustes" luego habían alrededor de unas millones de fotos, un par de cartas a ese primer amor...

Luego estaba esta lista con nombres de todas las personas a las que en algún momento conocí y que hoy en día ya no están, al final todo era relativamente lo mismo y por un momento el cajón parecía estar vacío... creo que empecé a ver los recuerdos con esa parte del alma que muere inconscientemente y de la cual nosotros no nos percatamos hasta después; es nuestra inocencia y pureza de niños y ya solo se ven las cosas desde un punto frio y gris, pesimista que llamamos generalmente como "El punto de vista adulto".

No hay principio ni final para un recuerdo, solo se vuelven mas difíciles de recordar.. quizá muchos no recordaremos nada mañana o volvamos a vivirlo todo otra vez pero sin poder cambiar los errores, yo recuerdo que un día escribí esto, recuerdo los ojos del amor de mi vida... azules como el cielo despejado, a mis amigos, recuerdo todo y nada y a veces siento que yo al final soy solo un recuerdo perdido en el viento...

Recordar nos hace humanos, y los humanos un día somos recuerdos. 

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